7 de diciembre de 1952
Salimos del coche Mike y yo, y nos dirigimos a la entrada del Hotel que aparecía en la tarjeta que encontramos en el coche de la huida. Por aquella hora y en el mes en el que nos encontrabamos ya era casi de noche y había poca gente por la calle y hacía mucho frío. Entramos y vimos a mucha gente haciendo cola en recepción. Llegamos y nos pusimos directamente los primeros, con algunos murmullos de la gente quejándose y caras de desagrado. Toqué la campanita muchas veces hasta que apareció un empleado delgado, con un bigote muy recortado ( Yo diriía que demasiado), con unas grandes entradas y una cara de pocos amigos.
-Aunque toque la campanita muchas veces no le voy atender, ya que usted se ha colado. Vuelva al final de la cola y cuando llegue su turno le atenderé encantado-dijo mientras mostraba una pequeña sonrisa de superioridad.
-Verá como si que me atiende encantado-le dije sacando la placa de forma chulesca y mejorando su sonrisa de superioridad.
-Claro que si, señor agente-decía mientras se desvanecía su sonrisa- ¿En que puedo servirle?
-Tiene usted alojado a dos fujitivos en su hotel-dijo Mike- Presentan estas características ¿ Le suena haberles visto?-decía mientras le pasaba la libreta con los datos.
-Si, creo que me suena la descripción del de la barba-dijo mientras leía- y creo que aún no han habandonado su habitación, porque no les he vuelto a ver.
-Digame el número de habitación-dige entusiasmado.
-Claro señor, inmediatamente-respondió.
Pocos minutos después, nos encontrabamos Mike y yo en el ascensor cargando unas automáticas y dirigiendonos al piso donde estaba la habitación.
-¿Piensas que seguirán ahí?-preguntó Mike.
-No tengo ni idea, pero si me los encuentro ahí, algo no encajaría con el golpe, sería un despiste muy tonto para unos ladrones con la categoría del robo que presenciamos ayer. Pero aún así hay que ir preparados para todo-dige mientras levantaba la pistola.
Se abrió la puerta del ascensor y vimos una paraja muy bien vestida , que se asustó al vernos armados.Les hice un gesto de silencio mientras les enseñaba la placa y les decía que vovlieran a su habitación. Buscamos el número que nos había dado el recepcionista, cuando lo encontramos llamamos a la puerta. Al ver que nadie respondía, le hice una señal a Mike y derribó la puerta de una patada. Entramos gritando "¡POLICÍA!" y apuntando a toda amenaza existente en la habitación.
-Se han ido-dijo Mike bajando el arma.
-Tal y como me esperaba-le respondí mientras guardaba la mía.
Desilusionado, ya que no habíamos encontrado alguna pista de a donde podrían haberse dirigido, bajamos en el ascensor al Hall.
-Podrían estar en cualquier sitio, es imposible localizarlos, seguramente ya habrán cambiado de apariencia y eso nos deja sin nada para poder seguirles-dijo Mike- Hemos hecho todo lo que hemos podido. Venga no te desanimes, te invito a cenar.
Justo antes de que salieramos del hotel, ví al recepcionista delgado corriendo hacia nosostros, llamándonos para que no salieramos del hotel.
-¡Agentes! tengo algo que les puede interesar. Esta mañana el señor de los periódicos ha visto un hombre con barba como robaba un coche con su compañero-dijo el recepcionista.
-¿Ha denunciado el robo del coche?-dige con los ojos iluminados.
-Si, lo lleva la policia local-respondió.
-Ok, gracias amigo-le dige mientras le daba una palmada en el hombro.
Salimos del hotel corriendo y nos dirigimos al coche.
-Llama a la policía local y diles que el coche robado está involucrado en un asunto federal y que te den todos los datos, y después llama a central y que averigüen si ha salido el coche del estado-le dige a Mike.
Flight of the Blackbird.
Para ir al principio: http://theblackbirdsflight.blogspot.com/2011/10/quieto-todo-el-mundo-grite-mientras-le.html
domingo, 23 de octubre de 2011
miércoles, 19 de octubre de 2011
La decisión erronea que deseamos.
7 de diciembre de 1952, cerca de medianoche.
Mire por el retrovisor. Nada, sólo oscuridad. Me rasqué la cara. Antes había parado en medio de la carretera para afeitarme. Hacía ya horas que había anochecido, y ya estaba próxima la media noche. Por la carretera por la que ibamos, no había nadie, ni en un sentido ni en otro, sólo nosotros. Mientras seguia conduciendo, abrí la wantera con cuidado para no despertar a Corey, y saqué una petaca, llena, cómo no de Jack Daniel´s. Y le dí un buen trago, después la guardé en mi chaqueta. De el mismo bolsillo extraje mi paquete de cigarrillos. <<Pararé en la siguiente gasolinera, necesitamos gasolina>> pensé mientras me encendía un cigarrillo. No mucho tiempo después, vi una luz allá lejos en la carretera, estática, era una gasolinera. Paré el coche, y bajé de él, dejando a Corey dormir en su asiento. Llené el depósito, y entre en la gasolinera para pagar. Era un lugar pequeño y el dueño estaba dormido sobre el mostrador. pero se despertó al oirme entrar.
-Buenas, he llenado el depósito, y quisiera pagarle
-Ah!, sí, sí... claro- balbuceó mientras se colocaba la gorra y los tirantes de su peto vaquero. Su rostro estaba arrugado aunque no debía de ser mayor de 50 años. Me dijo la cantidad y le pagué, antes de que recogiese el cambio comenzó a hablar- Este tiempo y este trabajó me van a matar-
-Pues tenga cuidado- le dije sonriendo y recogiendo el cambio.
-¿Que le trae por aquí?- dijo cerrando la caja -Por esta carretera sólo hay un pequeño pueblo, una iglesia, alguna que otra casa aislada, y hay que cruzarlo para llegar a cualquier otro sitio, sería dar una vuelta un poco absurda...
-La verdad es que yo acompaño a mi amigo, que está durmiendo en el coche, hacemos negocios inmobiliarios, y su familia vive cerca del pueblo, venimos de paso, pero el último negocio se nos fue un poco de las manos, y ya sabe, las personas no se deciden nunca, ni cuando dicen que lo han hecho. No están nunca seguras de el camino que han tomado...
-Cúanta razón tiene usted señor, aquí donde me ve hace treinta años que decidí casarme ¡¡¡y no se si hice lo correcto!!! jajajajaja- cuando paramos de reirnos, me preguntó: ¿y usted?, señor, ¿está casado?
-No, la verdad es que no, no hay ninguna señorita que quiera decidirse erróneamente por mí...- hice una pausa sonriendole al suelo, y tomé aire -ah, pongame también un Marlboro, casi lo olvido- él se volvió para buscarlo y sacó dos.
-A este invita la casa, son sólo dos dólares...
-Muchas gracias...- dije agitando el paquete extra y mirando el bordado de su peto y leyendo su nombre -... Fred- Me dirigí hacia la puerta, y cuando estaba abriendo, habló de nuevo.
-No hay de qué... parece usted un buen tipo, de esos que aparentan algo que no son, quiero decir, y no me malinterprete, que usted no trata de aparentar nada, simplemente lo aparenta. Lleva el traje porque le gusta, no porque se dedique a la inmobiliaria o a lo que sea, probablemente si trabajase en esta gasolinera lo llevaría, su cara, a primera vista, y si no sonrie puede parecer la de un tipo duro, que es la primera impresión que me he llevado de usted, pero en cambio, y no digo que no sea un tipo duro, usted es más que eso... O eso opino yo... -Le sonreí desde la puerta -Pero usted no habla a malas, y si se calla las cosas, no lo hace para engañar o mentir, lo hace para no hacer daño, poruqe ama a las personas. Pero usted amigo, si que sabe que camino ha tomado, y porqué lo ha hecho. Y está seguro de ello. Créame, no suelo equivocarme...
-Gracias Fred...- -Buenas noches.- Y le sonreí de nuevo.
-Y seguro que alguna chica le elige "erróneamente" no se preocupe. Buenas noches- Y se dio la vuelta para ordenar lo que había tras de sí.
Miré al suelo aún sonriendo, y tras unos tres segundos salí de la tienda y entré en el coche. <<La decisión errónea que deseamos>> susurré para mis adentros antes de poner de nuevo el coche en marcha y perderme en la oscuridad de la carretera.
8 de diciembre de 1952.
Me desperté y me levanté de la improvisada cama. Corey estaba en la de al lado, todavía durmiendo. <<Como duerme este cabrón...>>
Estabamos a las afueras del pueblo en una pequeña casa abandonada. Un día antes del robo escondí aquí una ranchera, durante la noche, cuando nadie lo vió, con ropa y comida para pasar el día hasta la noche siguiente. Por detrás de la casa pasaba un río y el suave ruido de la corriente resultaba de lo más agradable, aunque el frío dificultaba un poco su disfrute. Me cambié de ropa, poniendome un vaquero, una camisa blanca y encima un buen abrigo, recogí mi sombrero de cowboy de la ranchera, y fui a la parte trasera de la casa, donde se encontraba el río. Se me estaba enfriando la nariz, pero me daba igual, aquello era digno de ver, el rio, la nieve, los arboles con nieve a modo de sus caidas hojas... Y meneé la cabeza mientras sacaba un cigarro. Con un click el mechero se abrió y la pequeña llama comenzó a dar vida al cigarro. La primera calada me dio alas, mientras se llenaba la boca pude escuchar como suavemente se prendía el papel del cigarro, como se prendía poco a poco el tabaco. Comencé a sentir el humo bajando por mi cuerpo, invadiéndolo lentamente, llenando lo que otras cosas no pueden o no quieren, dandome el poco calor que necesitaba para olvidarme del frío, y cerré los ojos, para evitar que escapase, y lo retuve, no quise que me dejara, pero hay cosas a las que hay que dejarlas marchar, y lo expulse suavemente, para que no sufriera ni se deformase, pero el humo se llevó todo lo que había en mí. Y cuando quise volver a por él, ya se había esfumado.
Cuando lo acabé lancé el cigarro al agua, y volví sobre mis pasos hasta el granero, para centrarme en poner a punto el coche.
Mire por el retrovisor. Nada, sólo oscuridad. Me rasqué la cara. Antes había parado en medio de la carretera para afeitarme. Hacía ya horas que había anochecido, y ya estaba próxima la media noche. Por la carretera por la que ibamos, no había nadie, ni en un sentido ni en otro, sólo nosotros. Mientras seguia conduciendo, abrí la wantera con cuidado para no despertar a Corey, y saqué una petaca, llena, cómo no de Jack Daniel´s. Y le dí un buen trago, después la guardé en mi chaqueta. De el mismo bolsillo extraje mi paquete de cigarrillos. <<Pararé en la siguiente gasolinera, necesitamos gasolina>> pensé mientras me encendía un cigarrillo. No mucho tiempo después, vi una luz allá lejos en la carretera, estática, era una gasolinera. Paré el coche, y bajé de él, dejando a Corey dormir en su asiento. Llené el depósito, y entre en la gasolinera para pagar. Era un lugar pequeño y el dueño estaba dormido sobre el mostrador. pero se despertó al oirme entrar.
-Buenas, he llenado el depósito, y quisiera pagarle
-Ah!, sí, sí... claro- balbuceó mientras se colocaba la gorra y los tirantes de su peto vaquero. Su rostro estaba arrugado aunque no debía de ser mayor de 50 años. Me dijo la cantidad y le pagué, antes de que recogiese el cambio comenzó a hablar- Este tiempo y este trabajó me van a matar-
-Pues tenga cuidado- le dije sonriendo y recogiendo el cambio.
-¿Que le trae por aquí?- dijo cerrando la caja -Por esta carretera sólo hay un pequeño pueblo, una iglesia, alguna que otra casa aislada, y hay que cruzarlo para llegar a cualquier otro sitio, sería dar una vuelta un poco absurda...
-La verdad es que yo acompaño a mi amigo, que está durmiendo en el coche, hacemos negocios inmobiliarios, y su familia vive cerca del pueblo, venimos de paso, pero el último negocio se nos fue un poco de las manos, y ya sabe, las personas no se deciden nunca, ni cuando dicen que lo han hecho. No están nunca seguras de el camino que han tomado...
-Cúanta razón tiene usted señor, aquí donde me ve hace treinta años que decidí casarme ¡¡¡y no se si hice lo correcto!!! jajajajaja- cuando paramos de reirnos, me preguntó: ¿y usted?, señor, ¿está casado?
-No, la verdad es que no, no hay ninguna señorita que quiera decidirse erróneamente por mí...- hice una pausa sonriendole al suelo, y tomé aire -ah, pongame también un Marlboro, casi lo olvido- él se volvió para buscarlo y sacó dos.
-A este invita la casa, son sólo dos dólares...
-Muchas gracias...- dije agitando el paquete extra y mirando el bordado de su peto y leyendo su nombre -... Fred- Me dirigí hacia la puerta, y cuando estaba abriendo, habló de nuevo.
-No hay de qué... parece usted un buen tipo, de esos que aparentan algo que no son, quiero decir, y no me malinterprete, que usted no trata de aparentar nada, simplemente lo aparenta. Lleva el traje porque le gusta, no porque se dedique a la inmobiliaria o a lo que sea, probablemente si trabajase en esta gasolinera lo llevaría, su cara, a primera vista, y si no sonrie puede parecer la de un tipo duro, que es la primera impresión que me he llevado de usted, pero en cambio, y no digo que no sea un tipo duro, usted es más que eso... O eso opino yo... -Le sonreí desde la puerta -Pero usted no habla a malas, y si se calla las cosas, no lo hace para engañar o mentir, lo hace para no hacer daño, poruqe ama a las personas. Pero usted amigo, si que sabe que camino ha tomado, y porqué lo ha hecho. Y está seguro de ello. Créame, no suelo equivocarme...
-Gracias Fred...- -Buenas noches.- Y le sonreí de nuevo.
-Y seguro que alguna chica le elige "erróneamente" no se preocupe. Buenas noches- Y se dio la vuelta para ordenar lo que había tras de sí.
Miré al suelo aún sonriendo, y tras unos tres segundos salí de la tienda y entré en el coche. <<La decisión errónea que deseamos>> susurré para mis adentros antes de poner de nuevo el coche en marcha y perderme en la oscuridad de la carretera.
8 de diciembre de 1952.
Me desperté y me levanté de la improvisada cama. Corey estaba en la de al lado, todavía durmiendo. <<Como duerme este cabrón...>>
Estabamos a las afueras del pueblo en una pequeña casa abandonada. Un día antes del robo escondí aquí una ranchera, durante la noche, cuando nadie lo vió, con ropa y comida para pasar el día hasta la noche siguiente. Por detrás de la casa pasaba un río y el suave ruido de la corriente resultaba de lo más agradable, aunque el frío dificultaba un poco su disfrute. Me cambié de ropa, poniendome un vaquero, una camisa blanca y encima un buen abrigo, recogí mi sombrero de cowboy de la ranchera, y fui a la parte trasera de la casa, donde se encontraba el río. Se me estaba enfriando la nariz, pero me daba igual, aquello era digno de ver, el rio, la nieve, los arboles con nieve a modo de sus caidas hojas... Y meneé la cabeza mientras sacaba un cigarro. Con un click el mechero se abrió y la pequeña llama comenzó a dar vida al cigarro. La primera calada me dio alas, mientras se llenaba la boca pude escuchar como suavemente se prendía el papel del cigarro, como se prendía poco a poco el tabaco. Comencé a sentir el humo bajando por mi cuerpo, invadiéndolo lentamente, llenando lo que otras cosas no pueden o no quieren, dandome el poco calor que necesitaba para olvidarme del frío, y cerré los ojos, para evitar que escapase, y lo retuve, no quise que me dejara, pero hay cosas a las que hay que dejarlas marchar, y lo expulse suavemente, para que no sufriera ni se deformase, pero el humo se llevó todo lo que había en mí. Y cuando quise volver a por él, ya se había esfumado.
Cuando lo acabé lancé el cigarro al agua, y volví sobre mis pasos hasta el granero, para centrarme en poner a punto el coche.
martes, 18 de octubre de 2011
El coche
7 de Diciembre de 1952
Eran las siete de la mañana y yo no había pegado ojo en toda la noche, me encontraba en mi despacho subiendo la persiana para dejar que entrase un poco de luz en el cuarto. Busqué mi paquete de cigarrillos, y antes de que pudiera encontrarlo aparece Mike por la puerta con un paquete de Pall Mall en la mano, y me lo deja encima de la mesa, y se sienta.
-Gracias amigo, no se lo que haría sin ti- dige mientras sacaba un cigarrillo para él y otro para mi.
-Volverías con Nicole, eres un hombre que necesita estar acompañado-respondio mientras se encendía el cigarrillo-Lo que no te vendría mal ya que veo que has vuelto a pasar la noche aquí, ¿Cuánto tiempo piensas seguir así?.
-No es asunto tuyo-dige mientras me encendía el mío-Además, ya he encontrado una habitación en un motel.Cambiando de tema, ¿Hay alguna novedad sobre el caso de Blackbird?.
-Si, los de Timmerton & Behringer les vieron ayer-dijo.
-Les habrá venido muy grande esto, suelen trabajar con trapicheos de poca monta , nada importante que nos haga perder el tiempo en investigar. ¿Y que han dicho?.
-Nada importante, su descripción, que coincide con la de los clientes y el coche que utilizaron en la huida-respondió.
-Pues nos acercaremos a ver ese coche y de camino desayunaremos, yo invito, que ya que no puedo dormir bien, desayunare en condiciones-dicho esto, me levanté , cogí mi sombrero, el abrigo y el tabaco y salimos del despacho.
Fuimos a desayunar a una cafetería de camino al almacén de Timmerton & Behringer, que tenía como nombre "Stacy" , que era el nombre de la dueña de la cafetería y era la que nos iba atender como camarera esa mañana. Yo pedí un café cortado y un plato de bacon, huevo y salchichas, Mike pidió un café solo y tortitas con nata.
-Bueno, ¿Y que piensas hacer con tu vida? ¿Vivir en un motel?-dijo Mike para romper el hielo, aunque yo opino que más que romper el hielo, lo machacó.
-Aún no lo he pensado, necesito más tiempo. Ahora lo que necesito es actividad y trabajo, y este caso es lo único que me interesa ahora.
-Pues hay algo más que el matrimonio en esta vida amigo, y no me refiero solo al matrimonio de Nicole, me refiero a que tambien estas casado con tu tabajo. Me tienes a mí amigo, tu lo que necestias es tomar unas copas y hablar un rato, esta noche te invito a una y no vale un no como respuesa ¿vale?-dijo Mike.
-Esta bien, iremos a tomar una copa Mike- le respondí.
Terminamos el desayuno, pagamos y nos fuimos al coche de vuelta al trabajo.
Al llegar al almacén nos reciben dos perros ladrando, que son rapidamente recogidos por dos hombres con pintas de mecánicos. Uno se acerca a nosotros y el otro se vá a guardar a los perros.
-¿Son ustedes policias? ya fuimos esta mañana a denuciar lo de los robabancos, lo hicimos tan rápido como vimos el titular del periódico, se lo juro señor agente-dijo balbucenado el que se acercó a nosotros.
-No hemos venido para interrogarles....-decía Mike.
-Queremos ver el coche-le interrumpí a Mike.
-Claro agente, no lo hemos desarmado-contestó- está dentro , vengan conmigo.
-¿Poqué siempre me haces los mismo John?- me susurro Mike.
-Lo siento amigo, es que no quiero perder el tiempo con esta gente-le contesté.
Entramos dentro, y fuimos hasta el coche. Cuando lo vimos, Mike y yo nos hicimos unas señas y empezamos a registrar el coche por si acaso se habían dejado algo, aunque parecía que no se habían dejado nada. Le pregunté a Mike que si había visto algo y me contestó con un gesto de cabeza de que no. Me senté resignado en la parte de atrás del coche y me saqué un cigarro. Al sacar el mechero, se me cayo al suelo, y al ir a cogerlo, cogí tambien una especie de tarjeta sucia de debajo del asiento. La limpio y la estiro un poco , y veo que la tarjeta era de un Hotel.
-¡Vamos Mike! tengo algo.
Eran las siete de la mañana y yo no había pegado ojo en toda la noche, me encontraba en mi despacho subiendo la persiana para dejar que entrase un poco de luz en el cuarto. Busqué mi paquete de cigarrillos, y antes de que pudiera encontrarlo aparece Mike por la puerta con un paquete de Pall Mall en la mano, y me lo deja encima de la mesa, y se sienta.
-Gracias amigo, no se lo que haría sin ti- dige mientras sacaba un cigarrillo para él y otro para mi.
-Volverías con Nicole, eres un hombre que necesita estar acompañado-respondio mientras se encendía el cigarrillo-Lo que no te vendría mal ya que veo que has vuelto a pasar la noche aquí, ¿Cuánto tiempo piensas seguir así?.
-No es asunto tuyo-dige mientras me encendía el mío-Además, ya he encontrado una habitación en un motel.Cambiando de tema, ¿Hay alguna novedad sobre el caso de Blackbird?.
-Si, los de Timmerton & Behringer les vieron ayer-dijo.
-Les habrá venido muy grande esto, suelen trabajar con trapicheos de poca monta , nada importante que nos haga perder el tiempo en investigar. ¿Y que han dicho?.
-Nada importante, su descripción, que coincide con la de los clientes y el coche que utilizaron en la huida-respondió.
-Pues nos acercaremos a ver ese coche y de camino desayunaremos, yo invito, que ya que no puedo dormir bien, desayunare en condiciones-dicho esto, me levanté , cogí mi sombrero, el abrigo y el tabaco y salimos del despacho.
Fuimos a desayunar a una cafetería de camino al almacén de Timmerton & Behringer, que tenía como nombre "Stacy" , que era el nombre de la dueña de la cafetería y era la que nos iba atender como camarera esa mañana. Yo pedí un café cortado y un plato de bacon, huevo y salchichas, Mike pidió un café solo y tortitas con nata.
-Bueno, ¿Y que piensas hacer con tu vida? ¿Vivir en un motel?-dijo Mike para romper el hielo, aunque yo opino que más que romper el hielo, lo machacó.
-Aún no lo he pensado, necesito más tiempo. Ahora lo que necesito es actividad y trabajo, y este caso es lo único que me interesa ahora.
-Pues hay algo más que el matrimonio en esta vida amigo, y no me refiero solo al matrimonio de Nicole, me refiero a que tambien estas casado con tu tabajo. Me tienes a mí amigo, tu lo que necestias es tomar unas copas y hablar un rato, esta noche te invito a una y no vale un no como respuesa ¿vale?-dijo Mike.
-Esta bien, iremos a tomar una copa Mike- le respondí.
Terminamos el desayuno, pagamos y nos fuimos al coche de vuelta al trabajo.
Al llegar al almacén nos reciben dos perros ladrando, que son rapidamente recogidos por dos hombres con pintas de mecánicos. Uno se acerca a nosotros y el otro se vá a guardar a los perros.
-¿Son ustedes policias? ya fuimos esta mañana a denuciar lo de los robabancos, lo hicimos tan rápido como vimos el titular del periódico, se lo juro señor agente-dijo balbucenado el que se acercó a nosotros.
-No hemos venido para interrogarles....-decía Mike.
-Queremos ver el coche-le interrumpí a Mike.
-Claro agente, no lo hemos desarmado-contestó- está dentro , vengan conmigo.
-¿Poqué siempre me haces los mismo John?- me susurro Mike.
-Lo siento amigo, es que no quiero perder el tiempo con esta gente-le contesté.
Entramos dentro, y fuimos hasta el coche. Cuando lo vimos, Mike y yo nos hicimos unas señas y empezamos a registrar el coche por si acaso se habían dejado algo, aunque parecía que no se habían dejado nada. Le pregunté a Mike que si había visto algo y me contestó con un gesto de cabeza de que no. Me senté resignado en la parte de atrás del coche y me saqué un cigarro. Al sacar el mechero, se me cayo al suelo, y al ir a cogerlo, cogí tambien una especie de tarjeta sucia de debajo del asiento. La limpio y la estiro un poco , y veo que la tarjeta era de un Hotel.
-¡Vamos Mike! tengo algo.
miércoles, 12 de octubre de 2011
Nieve en las calles.
7 de Diciembre de 1952
Me incorporé y observe el hueco vacío que siempre había a mi lado. Me desplomé sobre la cama y recorrí la mesilla con mi mano en busca de los cigarrillos una vez encontrados encendí uno. Cuando iba ya por la mitad, volví a incorporarme y miré bajo la cama. Allí estaban mis dos bolsas. Me vestí con otros pantalones robados, una camisa blanca, y con los zapatos. Salí de la habitación poniendome los tirantes, y entré en el salón común (de la habitación de Corey y de la mía.) Corey estaba allí, sentado limpiando sus armas.
-Bueno, bueno, bueno. El gran Blackbird por fin se ha despertado...
Me paré para contemplar el salón. El hotel era agradable, y de elevado precio, casi unos cien pavos la noche. El salón era bastante amplio, con una mesa en el centro , y al lado un sofá, que ahora ocupaba Corey. Bajo ambos, una alfombra roja. Al otro esxtremo de la habitación había unas cortinas que ocultaban la terraza.
-Necesitamos cambiar de hotel- dije pasando el brazo por debajo de uno de los tirantes y cogiendo una botella de Jack Daniel´s que había sobre la mesa. Le dí un trago y note como bajaba por mi garganta hasta mis adentros.
-¡Sólo llevamos una noche aquí!- exclamó Corey agitando el "medio-arma" que tenía en sus manos.
-Por eso mismo- dije apartando un poco para mirar por la ventana. -Cuanto más rápido nos movamos, más les costará encontrarnos y antes llegaremos a Canadá.- HA empezado a nevar...- dicho esto, volví a mi habitación a hacer el equipaje. La ropa del robo estaba desperdigada por toda la habitación, la recogí y la metí en una bolsa. Pasé el dinero de las bolsas del robo a mi maleta de viaje. Del bolsillo exterior extraje una placa de polícia que compré hacé tiempo por una gran suma de dinero. Desmonte la Thompson y la guardé también en la maleta.
-¿Porqué no te afeitas ya?- me preguntó Corey apoyandose en el marco de la puerta con la botella de Jack Daniel´s- y ofreciendomela, acepté y le pegué otro trago.
-Si los de recepción del hotel me ven ya afeitado, podrían dar mi verdadera descripción a la policía. No señor, me afeitaré luego en la calle.
-Buena idea, empezare a dejarme el bigote en el coche.
-Ese es el próximo paso, sí. Robar otro coche.- La recortada la guardé en mi abrigo, y me guardé un 38 pequeño en el bolsillo interior de la chaqueta. Salí de nuevo al salón.
-Cuando usted diga señor Williams- le dije desde el centro del salón.
-Dame un momento- dijo desde su habitación.
Cuando Corey estuvo listo recogímos nuestro equipaje y nos fuimos de la habitación que habíamos alquilado para seis días, como medio de distracción. Nos habíamos desecho del coche en el almacén de chatarra de Timmerton & Behringer, que nos habían comprado el automóvil por una gran suma, más un plus por mantener la boca cerrada. El sonido de las puertas abrirse me despertó de mis pensamientos. Cruzamos el Hall, y salimos a la calle, habíamos salido dle ascensor con la bufanda ya tapandonos la boca, y el sombrero tapando nuestros ojos. Así no sabrían que habíamos abandonado la habitación. Aunque con toda la gente que siempre había en aquel Hall, habría dado igual, no nos habrían visto. Ya en la calle, cubierta de blanco por la nieve, Corey comenzó a hablar:
-El frio es un buen aliado- dijo Corey mientras girabamos una esquina para parar en un quiosco y comprar el periódico.
-Mucho frío ¿eh?- dijo amablemente el anciano que llevaba el quiosco.
-Si, así es...- le conteste mientras depositaba en su mano el dinero.
Cuando nos laejamos un poco de allí le tendí el periódico a Corey, en la primera página había algo interesante:
" ...haciendose con un botín de alrededor de un millón de dólares sin incluir el dinero de las carteras que los clientes llevaban consigo... ...con un plan astuto, los dos atracantes supieron dejar en ridículo a todo el departamento de policía..."
La noticia iba acompañada de unos dibujos que nos habían realizado a partir de los testimonios de los clientes. Cuando cambiasemos de look, no nos ibamos a reconocer ni entre nosotros dos.
-Joder, qué buenos somos dijo mi compañero cuando terminó de leer el artículo. A mí no me hacía mucha gracia, los de Timmerton & Behringer podrían ller el periódico y cagarse, porque ayer, según yo creo, debieron de pensar que eramos unos ladrones de poca monta. Y quizás se lo contaban a la policía por ser algo tan gordo. De todas formas daba igual, no iban a llegar hasta nosotros, habíamos sido demasiado listos.
-Mira Blackie- -Un coche en un callejón, si nadie alrededor.
Dicho esto procedimos a forzarlo y a largarnos de la ciudad en aquél coche. En poco menos de veinte minutos ya habíamos salido de allí, y nos dirigimos al norte.
Me incorporé y observe el hueco vacío que siempre había a mi lado. Me desplomé sobre la cama y recorrí la mesilla con mi mano en busca de los cigarrillos una vez encontrados encendí uno. Cuando iba ya por la mitad, volví a incorporarme y miré bajo la cama. Allí estaban mis dos bolsas. Me vestí con otros pantalones robados, una camisa blanca, y con los zapatos. Salí de la habitación poniendome los tirantes, y entré en el salón común (de la habitación de Corey y de la mía.) Corey estaba allí, sentado limpiando sus armas.
-Bueno, bueno, bueno. El gran Blackbird por fin se ha despertado...
Me paré para contemplar el salón. El hotel era agradable, y de elevado precio, casi unos cien pavos la noche. El salón era bastante amplio, con una mesa en el centro , y al lado un sofá, que ahora ocupaba Corey. Bajo ambos, una alfombra roja. Al otro esxtremo de la habitación había unas cortinas que ocultaban la terraza.
-Necesitamos cambiar de hotel- dije pasando el brazo por debajo de uno de los tirantes y cogiendo una botella de Jack Daniel´s que había sobre la mesa. Le dí un trago y note como bajaba por mi garganta hasta mis adentros.
-¡Sólo llevamos una noche aquí!- exclamó Corey agitando el "medio-arma" que tenía en sus manos.
-Por eso mismo- dije apartando un poco para mirar por la ventana. -Cuanto más rápido nos movamos, más les costará encontrarnos y antes llegaremos a Canadá.- HA empezado a nevar...- dicho esto, volví a mi habitación a hacer el equipaje. La ropa del robo estaba desperdigada por toda la habitación, la recogí y la metí en una bolsa. Pasé el dinero de las bolsas del robo a mi maleta de viaje. Del bolsillo exterior extraje una placa de polícia que compré hacé tiempo por una gran suma de dinero. Desmonte la Thompson y la guardé también en la maleta.
-¿Porqué no te afeitas ya?- me preguntó Corey apoyandose en el marco de la puerta con la botella de Jack Daniel´s- y ofreciendomela, acepté y le pegué otro trago.
-Si los de recepción del hotel me ven ya afeitado, podrían dar mi verdadera descripción a la policía. No señor, me afeitaré luego en la calle.
-Buena idea, empezare a dejarme el bigote en el coche.
-Ese es el próximo paso, sí. Robar otro coche.- La recortada la guardé en mi abrigo, y me guardé un 38 pequeño en el bolsillo interior de la chaqueta. Salí de nuevo al salón.
-Cuando usted diga señor Williams- le dije desde el centro del salón.
-Dame un momento- dijo desde su habitación.
Cuando Corey estuvo listo recogímos nuestro equipaje y nos fuimos de la habitación que habíamos alquilado para seis días, como medio de distracción. Nos habíamos desecho del coche en el almacén de chatarra de Timmerton & Behringer, que nos habían comprado el automóvil por una gran suma, más un plus por mantener la boca cerrada. El sonido de las puertas abrirse me despertó de mis pensamientos. Cruzamos el Hall, y salimos a la calle, habíamos salido dle ascensor con la bufanda ya tapandonos la boca, y el sombrero tapando nuestros ojos. Así no sabrían que habíamos abandonado la habitación. Aunque con toda la gente que siempre había en aquel Hall, habría dado igual, no nos habrían visto. Ya en la calle, cubierta de blanco por la nieve, Corey comenzó a hablar:
-El frio es un buen aliado- dijo Corey mientras girabamos una esquina para parar en un quiosco y comprar el periódico.
-Mucho frío ¿eh?- dijo amablemente el anciano que llevaba el quiosco.
-Si, así es...- le conteste mientras depositaba en su mano el dinero.
Cuando nos laejamos un poco de allí le tendí el periódico a Corey, en la primera página había algo interesante:
"BLACKBIRD Y COREY WILLIAMS UNEN FUERZAS."
La noticia iba acompañada de unos dibujos que nos habían realizado a partir de los testimonios de los clientes. Cuando cambiasemos de look, no nos ibamos a reconocer ni entre nosotros dos.
-Joder, qué buenos somos dijo mi compañero cuando terminó de leer el artículo. A mí no me hacía mucha gracia, los de Timmerton & Behringer podrían ller el periódico y cagarse, porque ayer, según yo creo, debieron de pensar que eramos unos ladrones de poca monta. Y quizás se lo contaban a la policía por ser algo tan gordo. De todas formas daba igual, no iban a llegar hasta nosotros, habíamos sido demasiado listos.
-Mira Blackie- -Un coche en un callejón, si nadie alrededor.
Dicho esto procedimos a forzarlo y a largarnos de la ciudad en aquél coche. En poco menos de veinte minutos ya habíamos salido de allí, y nos dirigimos al norte.
La incompetencia de la policía local
6 de Diciembre de 1952
Dos manzanas antes de llegar al banco se empieza a notar alboroto. Dos polis locales cortan el paso a todo coche que intente pasar, incluido el nuestro, ya que somos federales y no vamos en un coche patrulla. Nos identificamos y nos dejan pasar.
Llegamos al banco y vemos que está rodeado de coches patrulla y de polis apuntando a la puerta del banco y a las cristaleras llenas de gente, lo que me pareció muy inteligente por parte de los atracadores. Según me voy bajando del coche vemos una zona que parece ser el punto de control policial y nos acercamos rápidamente. Antes de presentarme e identificarme suelto de forma chulesca "¿Quién está al mando?" , al decir esto toda persona que se encontraba allí gira la cabeza para mirarme, incluido mi compañero Mike, que por su mirada diría que estaba pensando " ya está este cabrón dejandonos en ridículo".
-¿Quién es usted?- preguntó el que por haber formulado esta pregunta intuí que era el que estaba al mando.
-Agente Collins y este es mi compañero, el agente Stuart (Mike Stuart)- contesté. Ahora estamos al mando, informeme de lo ocurrido hasta ahora.
-Recibimos el aviso de robo en la central y acudimos tres miuntos después del aviso. Encontramos a la gente en el escaparate, y cogí el micrófono y les dige que sabía que estaban allí y que..
-¡Espere un momento!- le corté de una manera brusca- ¿ Cómo que cogiste el micrófono? teníais que esperar hasta que nosotros llegaramos para poder empezar a negociar, solo nosotros tenemos esa autoridad.
-Déjese de autoridades agente Collins, esta es mi ciudad, y no dejaré que una panda de federales interevengan como les venga en gana- replicó el agente.
-No estamos aquí para discutir rangos señores- intervino Mike- Digame agente , ¿cuánto hace de eso?
-Hará unos cinco minutos- contestó.
-¿Y desde hace cinco minutos no han vuelto hablar ?- pregunté.
-No - contestó .
-¿Y han vigilado las distintas salidas del banco?- pregunto Mike.
-No , solo la puerta principal, donde se encuentran los rehenes.
-¿Piensas lo mismo que yo, Mike?- le pregunté. Acto seguido salimos los dos corriendo, revolver en mano, hacia el banco. Nada más abrir la puerta del banco, salieron los rehenes corriendo sin pista aparente de la presencia de los atracadores y del dinero.
-¿Necesita una razón más para que tengamos que intervenir los federales?- le pregunté al agente que por su cara intuí que no le había sentado muy bien.
-¿Tienes que ser así de borde siempre con los policias locales?- me preguntó Mike.
-Ya sabes que solo lo soy con los incompetentes- le respondí mientras me encendía un cigarrillo. Bien, quiero a todos los rehenes dentro de veinte minutos para interrogarlos, puede que los atracadores se encuentren entre ellos.
Dos manzanas antes de llegar al banco se empieza a notar alboroto. Dos polis locales cortan el paso a todo coche que intente pasar, incluido el nuestro, ya que somos federales y no vamos en un coche patrulla. Nos identificamos y nos dejan pasar.
Llegamos al banco y vemos que está rodeado de coches patrulla y de polis apuntando a la puerta del banco y a las cristaleras llenas de gente, lo que me pareció muy inteligente por parte de los atracadores. Según me voy bajando del coche vemos una zona que parece ser el punto de control policial y nos acercamos rápidamente. Antes de presentarme e identificarme suelto de forma chulesca "¿Quién está al mando?" , al decir esto toda persona que se encontraba allí gira la cabeza para mirarme, incluido mi compañero Mike, que por su mirada diría que estaba pensando " ya está este cabrón dejandonos en ridículo".
-¿Quién es usted?- preguntó el que por haber formulado esta pregunta intuí que era el que estaba al mando.
-Agente Collins y este es mi compañero, el agente Stuart (Mike Stuart)- contesté. Ahora estamos al mando, informeme de lo ocurrido hasta ahora.
-Recibimos el aviso de robo en la central y acudimos tres miuntos después del aviso. Encontramos a la gente en el escaparate, y cogí el micrófono y les dige que sabía que estaban allí y que..
-¡Espere un momento!- le corté de una manera brusca- ¿ Cómo que cogiste el micrófono? teníais que esperar hasta que nosotros llegaramos para poder empezar a negociar, solo nosotros tenemos esa autoridad.
-Déjese de autoridades agente Collins, esta es mi ciudad, y no dejaré que una panda de federales interevengan como les venga en gana- replicó el agente.
-No estamos aquí para discutir rangos señores- intervino Mike- Digame agente , ¿cuánto hace de eso?
-Hará unos cinco minutos- contestó.
-¿Y desde hace cinco minutos no han vuelto hablar ?- pregunté.
-No - contestó .
-¿Y han vigilado las distintas salidas del banco?- pregunto Mike.
-No , solo la puerta principal, donde se encuentran los rehenes.
-¿Piensas lo mismo que yo, Mike?- le pregunté. Acto seguido salimos los dos corriendo, revolver en mano, hacia el banco. Nada más abrir la puerta del banco, salieron los rehenes corriendo sin pista aparente de la presencia de los atracadores y del dinero.
-¿Necesita una razón más para que tengamos que intervenir los federales?- le pregunté al agente que por su cara intuí que no le había sentado muy bien.
-¿Tienes que ser así de borde siempre con los policias locales?- me preguntó Mike.
-Ya sabes que solo lo soy con los incompetentes- le respondí mientras me encendía un cigarrillo. Bien, quiero a todos los rehenes dentro de veinte minutos para interrogarlos, puede que los atracadores se encuentren entre ellos.
martes, 11 de octubre de 2011
Blackbird y Corey Williams.
6 de Diciembre de 1952
-¡Y una mierda Blackie!- me gritó Corey desde el otro lado de la sala - ¡No podemos irnos sin nada!- - ¡Además, ya casi está!
Cerré los ojos fuertemente y ladeé la cabeza. Cogí un sombrero del suelo, probablemente de algún cliente y me encendí un cigarro. Me miré en un espejo qeu había en una de las paredes y contemple al hombre que allí había. Un sombrero negro de fieltro, según bajabas podías ditinguir unos ojos marrones, con resplandores verdes, que decían bastante poco, o al menos a mí no me lo decían. La mandibula me daba pinta de hombre duro, aunque ahora estaba recubierta por una barba que había dejado crecer, desde que me cogieron en la cárcel a propósito, con motivo del robo. Tenía el pelo bastante corto y revuelto, era lo mejor para después hacer un rápido cambio de look. Llevaba un traje negro cruzado, de los caros. Los pantalones eran también buenos, y pegaban con el resto del traje, todo ello iba cubierto con una bufanda de lana (que ahora llebaba los dos extremos colgados, sin estar "atada"), y un largo abrigo qeu me llegaba prácticamente a los pies, y con una recortada qeu yo sostenía frente al espejo. Mi aspecto conbinado con mi gran anchura de hombros no daba nada de seguridad a la hora de ponerse frente a mí, pero para nada parecía un hombre gordo o "gigante", simplemente un tio con estas pintas y una recortada en la mano, no inspir amucha seguridad, y si encima es ancho de espaldas... No era una persona alta ni tampoco baja, una mediana estatura, para aparentemente un hombre de ventiocho años como otro cualquiera. Simple y nada más. A diferencia de mí, Corey era un hombre de unos treinta y pocos, bajito, rubio, con los ojos azules, lo que le hacía realmente atractivo a la hora de ligar, y que en este momento llevaba un abarba de tres días, <<a las nenas les gusta>> me dijo aquella mañana <<deberías quitarte esa maraña de pelo de la cara>> El nunca parecía comprender mi plan de "nuevo look". Habíamos acordado que él iba a la caja fuerte, para que nadie le viese durante mucho tiempo y pudiese facilitar luego datos a la policía. Iba con una gabadina marrón y un sombrero como el mío, pero a juego con su gabardina.
Abrí la recortada y el sonido de los cartuchos golpear aquel suelo pulido hizo resonar los cerebros de los presentes. Justo después comencé a oir las sirenas. El banco tenía una gran cristalera que daba a la calle, y aquello me dió una idea.
- Muy bien...- dije recogiendo una thompson que había cerca de los guardias de la cámara acorazada, de los que ya se había encargado Corey, de manera no letal, como acordamos, no quería un baño de sangre, y un muerto ya era suficiente, pero joder, ese cabrón había tratado de volarme los sesos, se lo merecía. Un montón de dinero no se puede comparar con una vida humana dije, si los guardias no disparasen a los ladrones, yo no llevaría armas.
-¡Todos de espaldas contra la cristalera!- y taparon todos los agujeros que dejaban ver la calle, y desde la propia no se veía el interior del banco. Entonces oí un megáfono:
-¡Sabemos que están ahí! - ¡Salgan con las manos en alto!
-Y una mierda...- dije susurrando y agarrando un micrófono del sistema de megafonía del banco. -Señores policías... la situación está bajo control de mi banda, somos dieciseis y podemos llevar la situación perfectamente, y tenemos la suficiente munición y metralletas como para convertir a toda la gente que ven en el cristal, en una masa carnosa de sesos, huesos, cristales y plomo.- Y añadí en tono burlesco: y no querrán que eso pase, ¿me equivoco?...
Dejé el micrófono sobre la mesa y pensé <<espero que se lo traguen>>. Mientras terminaba de pensar esa frase, Corey apareció con cuatro bolsas, llena de dinero.
-¿Dieciseis?- dijo riendo
-Sí, no ven rl interior del banco- apunté, señalando a la gente.
-¡Señores!- se oyó de nuevo por los altavoces de la policía -¿Que es lo qeu quieren?
Cogí el micrófono de nuevo y hablé:
-Traigan dos furgones blindados, cuando estén aquí, hablaremos de nuevo...- dije apagando el micrófono.
-¡Vamos a ir en eso?- Pregunto Corey sorprendido.
-No, por ahí- dije señalando las escaleras qeu subían hacia el piso de arriba.
-¡Y que hay ahí?
Me acerqué para susurrarle al oído: unas escaleras que van a las alcantarillas, están en deshuso, no hay que preocuparse por la mierda.
-Muy listo Blackie- -Quédate aquí vigilando eso, voy a comprobarlo.
Me quedé con las bolsas de dinero y cuidando que nadie hiciese nada estúpido. Poco después Corey volvió y agarró dos de las cuatro bolsas, dejando las otras para mí. Cogí una y me la colgué a la espelada, la otra la agarré con mi mano izquierda, y con la derecha agarré la thompson.
-Ahora vuelvo, como algún hijo de puta se mueva y cuadno vuelva no esté en su sitio, le metere una bala entre ceja y ceja.- Subí las escaleras, crucé los pasillos, y bajé deslizandome por la escalera d emano qeu allí habia. <<La sala de caladeras>> pensé. Através de una supuesta puerta que no daba a ningún sitio, llegamos hasta el alcantarillado.
-Estos son los frutos que da el revisar cien planos distintos del mismo edificio, Corey, además, siempre hay qeu tener más de tres o cuatro planes alternativos.- Ycontinuamos nuestro camino hacia una escotilla donde aguardaba un coche que yo mismo había preparado. Abrimos el maletero, y guardamos todo lo "criminal" allí, excepto la pistola que siempre llevabamos encima.
-¡Y una mierda Blackie!- me gritó Corey desde el otro lado de la sala - ¡No podemos irnos sin nada!- - ¡Además, ya casi está!
Cerré los ojos fuertemente y ladeé la cabeza. Cogí un sombrero del suelo, probablemente de algún cliente y me encendí un cigarro. Me miré en un espejo qeu había en una de las paredes y contemple al hombre que allí había. Un sombrero negro de fieltro, según bajabas podías ditinguir unos ojos marrones, con resplandores verdes, que decían bastante poco, o al menos a mí no me lo decían. La mandibula me daba pinta de hombre duro, aunque ahora estaba recubierta por una barba que había dejado crecer, desde que me cogieron en la cárcel a propósito, con motivo del robo. Tenía el pelo bastante corto y revuelto, era lo mejor para después hacer un rápido cambio de look. Llevaba un traje negro cruzado, de los caros. Los pantalones eran también buenos, y pegaban con el resto del traje, todo ello iba cubierto con una bufanda de lana (que ahora llebaba los dos extremos colgados, sin estar "atada"), y un largo abrigo qeu me llegaba prácticamente a los pies, y con una recortada qeu yo sostenía frente al espejo. Mi aspecto conbinado con mi gran anchura de hombros no daba nada de seguridad a la hora de ponerse frente a mí, pero para nada parecía un hombre gordo o "gigante", simplemente un tio con estas pintas y una recortada en la mano, no inspir amucha seguridad, y si encima es ancho de espaldas... No era una persona alta ni tampoco baja, una mediana estatura, para aparentemente un hombre de ventiocho años como otro cualquiera. Simple y nada más. A diferencia de mí, Corey era un hombre de unos treinta y pocos, bajito, rubio, con los ojos azules, lo que le hacía realmente atractivo a la hora de ligar, y que en este momento llevaba un abarba de tres días, <<a las nenas les gusta>> me dijo aquella mañana <<deberías quitarte esa maraña de pelo de la cara>> El nunca parecía comprender mi plan de "nuevo look". Habíamos acordado que él iba a la caja fuerte, para que nadie le viese durante mucho tiempo y pudiese facilitar luego datos a la policía. Iba con una gabadina marrón y un sombrero como el mío, pero a juego con su gabardina.
Abrí la recortada y el sonido de los cartuchos golpear aquel suelo pulido hizo resonar los cerebros de los presentes. Justo después comencé a oir las sirenas. El banco tenía una gran cristalera que daba a la calle, y aquello me dió una idea.
- Muy bien...- dije recogiendo una thompson que había cerca de los guardias de la cámara acorazada, de los que ya se había encargado Corey, de manera no letal, como acordamos, no quería un baño de sangre, y un muerto ya era suficiente, pero joder, ese cabrón había tratado de volarme los sesos, se lo merecía. Un montón de dinero no se puede comparar con una vida humana dije, si los guardias no disparasen a los ladrones, yo no llevaría armas.
-¡Todos de espaldas contra la cristalera!- y taparon todos los agujeros que dejaban ver la calle, y desde la propia no se veía el interior del banco. Entonces oí un megáfono:
-¡Sabemos que están ahí! - ¡Salgan con las manos en alto!
-Y una mierda...- dije susurrando y agarrando un micrófono del sistema de megafonía del banco. -Señores policías... la situación está bajo control de mi banda, somos dieciseis y podemos llevar la situación perfectamente, y tenemos la suficiente munición y metralletas como para convertir a toda la gente que ven en el cristal, en una masa carnosa de sesos, huesos, cristales y plomo.- Y añadí en tono burlesco: y no querrán que eso pase, ¿me equivoco?...
Dejé el micrófono sobre la mesa y pensé <<espero que se lo traguen>>. Mientras terminaba de pensar esa frase, Corey apareció con cuatro bolsas, llena de dinero.
-¿Dieciseis?- dijo riendo
-Sí, no ven rl interior del banco- apunté, señalando a la gente.
-¡Señores!- se oyó de nuevo por los altavoces de la policía -¿Que es lo qeu quieren?
Cogí el micrófono de nuevo y hablé:
-Traigan dos furgones blindados, cuando estén aquí, hablaremos de nuevo...- dije apagando el micrófono.
-¡Vamos a ir en eso?- Pregunto Corey sorprendido.
-No, por ahí- dije señalando las escaleras qeu subían hacia el piso de arriba.
-¡Y que hay ahí?
Me acerqué para susurrarle al oído: unas escaleras que van a las alcantarillas, están en deshuso, no hay que preocuparse por la mierda.
-Muy listo Blackie- -Quédate aquí vigilando eso, voy a comprobarlo.
Me quedé con las bolsas de dinero y cuidando que nadie hiciese nada estúpido. Poco después Corey volvió y agarró dos de las cuatro bolsas, dejando las otras para mí. Cogí una y me la colgué a la espelada, la otra la agarré con mi mano izquierda, y con la derecha agarré la thompson.
-Ahora vuelvo, como algún hijo de puta se mueva y cuadno vuelva no esté en su sitio, le metere una bala entre ceja y ceja.- Subí las escaleras, crucé los pasillos, y bajé deslizandome por la escalera d emano qeu allí habia. <<La sala de caladeras>> pensé. Através de una supuesta puerta que no daba a ningún sitio, llegamos hasta el alcantarillado.
-Estos son los frutos que da el revisar cien planos distintos del mismo edificio, Corey, además, siempre hay qeu tener más de tres o cuatro planes alternativos.- Ycontinuamos nuestro camino hacia una escotilla donde aguardaba un coche que yo mismo había preparado. Abrimos el maletero, y guardamos todo lo "criminal" allí, excepto la pistola que siempre llevabamos encima.
lunes, 3 de octubre de 2011
John Collins
6 de Diciembre de 1952
Entré de servicio y recibí un aviso de robo en el West Federall. Cogí mi sombrero y el abrigo y me dirigí corriendo fuera de la comisaria donde me esperaba mi compañero con el coche. Si he de decir algo de mi compañero es que es la única persona que me conoce lo suficiente para decir donde he dejado el paquete de tabaco y mi ciudad natal, exceptuando a mi ex mujer Nicole.
Me metí en el coche y nos dirigimos al banco. Al meterme , encuentro la misma emisora de siempre y un par de cafes bien cargados encima de la guantera. Sin ninguna señal aparente de que me faltara el paquete de cigarrillos, me señala la guantera y me dice que se encuentra ahi el paquete. Saqué un cigarrillo y empeze a beber cafe.
Mientras desayunaba pensaba en lo oportuno que había sido este aviso de robo, cuando era mi primer día de trabajo despues de un mes bastante movido. Acababa de divorciarme de Nicole, debido ha que había conocido a otro hombre que la dedicaba más tiempo a ella y no a su trabajo. El divorcio tambien conlleva la perdida de mi casa , la cual llevaba ocho años pagandola, y tambien la pérdida de mi perro Dobby, quedandome unicamente el coche , mi paquete de tabaco y la compañia de una botella de whisky.
Dejé de pensar en mi vida y heché un vistazo a la parte de atrás del coche, y veo dos thompson y dos 38 con su respectiva municion cada una.
-John: Oye Mike, ¿ porque llevamos tantas armas a un simple aviso?
-Mike: Se han oido disparos, puede haber muertos y heridos.
-John: Parece que van en serio, esto va a ser movidito.
Entré de servicio y recibí un aviso de robo en el West Federall. Cogí mi sombrero y el abrigo y me dirigí corriendo fuera de la comisaria donde me esperaba mi compañero con el coche. Si he de decir algo de mi compañero es que es la única persona que me conoce lo suficiente para decir donde he dejado el paquete de tabaco y mi ciudad natal, exceptuando a mi ex mujer Nicole.
Me metí en el coche y nos dirigimos al banco. Al meterme , encuentro la misma emisora de siempre y un par de cafes bien cargados encima de la guantera. Sin ninguna señal aparente de que me faltara el paquete de cigarrillos, me señala la guantera y me dice que se encuentra ahi el paquete. Saqué un cigarrillo y empeze a beber cafe.
Mientras desayunaba pensaba en lo oportuno que había sido este aviso de robo, cuando era mi primer día de trabajo despues de un mes bastante movido. Acababa de divorciarme de Nicole, debido ha que había conocido a otro hombre que la dedicaba más tiempo a ella y no a su trabajo. El divorcio tambien conlleva la perdida de mi casa , la cual llevaba ocho años pagandola, y tambien la pérdida de mi perro Dobby, quedandome unicamente el coche , mi paquete de tabaco y la compañia de una botella de whisky.
Dejé de pensar en mi vida y heché un vistazo a la parte de atrás del coche, y veo dos thompson y dos 38 con su respectiva municion cada una.
-John: Oye Mike, ¿ porque llevamos tantas armas a un simple aviso?
-Mike: Se han oido disparos, puede haber muertos y heridos.
-John: Parece que van en serio, esto va a ser movidito.
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