Me incorporé y observe el hueco vacío que siempre había a mi lado. Me desplomé sobre la cama y recorrí la mesilla con mi mano en busca de los cigarrillos una vez encontrados encendí uno. Cuando iba ya por la mitad, volví a incorporarme y miré bajo la cama. Allí estaban mis dos bolsas. Me vestí con otros pantalones robados, una camisa blanca, y con los zapatos. Salí de la habitación poniendome los tirantes, y entré en el salón común (de la habitación de Corey y de la mía.) Corey estaba allí, sentado limpiando sus armas.
-Bueno, bueno, bueno. El gran Blackbird por fin se ha despertado...
Me paré para contemplar el salón. El hotel era agradable, y de elevado precio, casi unos cien pavos la noche. El salón era bastante amplio, con una mesa en el centro , y al lado un sofá, que ahora ocupaba Corey. Bajo ambos, una alfombra roja. Al otro esxtremo de la habitación había unas cortinas que ocultaban la terraza.
-Necesitamos cambiar de hotel- dije pasando el brazo por debajo de uno de los tirantes y cogiendo una botella de Jack Daniel´s que había sobre la mesa. Le dí un trago y note como bajaba por mi garganta hasta mis adentros.
-¡Sólo llevamos una noche aquí!- exclamó Corey agitando el "medio-arma" que tenía en sus manos.
-Por eso mismo- dije apartando un poco para mirar por la ventana. -Cuanto más rápido nos movamos, más les costará encontrarnos y antes llegaremos a Canadá.- HA empezado a nevar...- dicho esto, volví a mi habitación a hacer el equipaje. La ropa del robo estaba desperdigada por toda la habitación, la recogí y la metí en una bolsa. Pasé el dinero de las bolsas del robo a mi maleta de viaje. Del bolsillo exterior extraje una placa de polícia que compré hacé tiempo por una gran suma de dinero. Desmonte la Thompson y la guardé también en la maleta.
-¿Porqué no te afeitas ya?- me preguntó Corey apoyandose en el marco de la puerta con la botella de Jack Daniel´s- y ofreciendomela, acepté y le pegué otro trago.
-Si los de recepción del hotel me ven ya afeitado, podrían dar mi verdadera descripción a la policía. No señor, me afeitaré luego en la calle.
-Buena idea, empezare a dejarme el bigote en el coche.
-Ese es el próximo paso, sí. Robar otro coche.- La recortada la guardé en mi abrigo, y me guardé un 38 pequeño en el bolsillo interior de la chaqueta. Salí de nuevo al salón.
-Cuando usted diga señor Williams- le dije desde el centro del salón.
-Dame un momento- dijo desde su habitación.
Cuando Corey estuvo listo recogímos nuestro equipaje y nos fuimos de la habitación que habíamos alquilado para seis días, como medio de distracción. Nos habíamos desecho del coche en el almacén de chatarra de Timmerton & Behringer, que nos habían comprado el automóvil por una gran suma, más un plus por mantener la boca cerrada. El sonido de las puertas abrirse me despertó de mis pensamientos. Cruzamos el Hall, y salimos a la calle, habíamos salido dle ascensor con la bufanda ya tapandonos la boca, y el sombrero tapando nuestros ojos. Así no sabrían que habíamos abandonado la habitación. Aunque con toda la gente que siempre había en aquel Hall, habría dado igual, no nos habrían visto. Ya en la calle, cubierta de blanco por la nieve, Corey comenzó a hablar:
-El frio es un buen aliado- dijo Corey mientras girabamos una esquina para parar en un quiosco y comprar el periódico.
-Mucho frío ¿eh?- dijo amablemente el anciano que llevaba el quiosco.
-Si, así es...- le conteste mientras depositaba en su mano el dinero.
Cuando nos laejamos un poco de allí le tendí el periódico a Corey, en la primera página había algo interesante:
"BLACKBIRD Y COREY WILLIAMS UNEN FUERZAS."
La noticia iba acompañada de unos dibujos que nos habían realizado a partir de los testimonios de los clientes. Cuando cambiasemos de look, no nos ibamos a reconocer ni entre nosotros dos.
-Joder, qué buenos somos dijo mi compañero cuando terminó de leer el artículo. A mí no me hacía mucha gracia, los de Timmerton & Behringer podrían ller el periódico y cagarse, porque ayer, según yo creo, debieron de pensar que eramos unos ladrones de poca monta. Y quizás se lo contaban a la policía por ser algo tan gordo. De todas formas daba igual, no iban a llegar hasta nosotros, habíamos sido demasiado listos.
-Mira Blackie- -Un coche en un callejón, si nadie alrededor.
Dicho esto procedimos a forzarlo y a largarnos de la ciudad en aquél coche. En poco menos de veinte minutos ya habíamos salido de allí, y nos dirigimos al norte.
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