martes, 11 de octubre de 2011

Blackbird y Corey Williams.

6 de Diciembre de 1952

-¡Y una mierda Blackie!- me gritó Corey desde el otro lado de la sala - ¡No podemos irnos sin nada!- - ¡Además, ya casi está!

Cerré los ojos fuertemente y ladeé la cabeza. Cogí un sombrero del suelo, probablemente de algún cliente y me encendí un cigarro. Me miré en un espejo qeu había en una de las paredes y contemple al hombre que allí había. Un sombrero negro de fieltro, según bajabas podías ditinguir unos ojos marrones, con resplandores verdes, que decían bastante poco, o al menos a mí no me lo decían. La mandibula me daba pinta de hombre duro, aunque ahora estaba recubierta por una barba que había dejado crecer, desde que me cogieron en la cárcel a propósito, con motivo del robo. Tenía el pelo bastante corto y revuelto, era lo mejor para después hacer un rápido cambio de look. Llevaba un traje negro cruzado, de los caros. Los pantalones eran también buenos, y pegaban con el resto del traje, todo ello iba cubierto con una bufanda de lana (que ahora llebaba los dos extremos colgados, sin estar "atada"), y un largo abrigo qeu me llegaba prácticamente a los pies, y con una recortada qeu yo sostenía frente al espejo. Mi aspecto conbinado con mi gran anchura de hombros no daba nada de seguridad a la hora de ponerse frente a mí, pero para nada parecía un hombre gordo o "gigante", simplemente un tio con estas pintas y una recortada en la mano, no inspir amucha seguridad, y si encima es ancho de espaldas... No era una persona alta ni tampoco baja, una mediana estatura, para aparentemente un hombre de ventiocho años como otro cualquiera. Simple y nada más. A diferencia de mí, Corey era un hombre de unos treinta y pocos, bajito, rubio, con los ojos azules, lo que le hacía realmente atractivo a la hora de ligar, y que en este momento llevaba un abarba de tres días, <<a las nenas les gusta>> me dijo aquella mañana <<deberías quitarte esa maraña de pelo de la cara>> El nunca parecía comprender mi plan de "nuevo look". Habíamos acordado que él iba a la caja fuerte, para que nadie le viese durante mucho tiempo y pudiese facilitar luego datos a la policía. Iba con una gabadina marrón y un sombrero como el mío, pero a juego con su gabardina.

Abrí la recortada y el sonido de los cartuchos golpear aquel suelo pulido hizo resonar los cerebros de los presentes. Justo después comencé a oir las sirenas. El banco tenía una gran cristalera que daba a la calle, y aquello me dió una idea.

- Muy bien...- dije recogiendo una thompson que había cerca de los guardias de la cámara acorazada, de los que ya se había encargado Corey, de manera no letal, como acordamos, no quería un baño de sangre, y un muerto ya era suficiente, pero joder, ese cabrón había tratado de volarme los sesos, se lo merecía. Un montón de dinero no se puede comparar con una vida humana dije, si los guardias no disparasen a los ladrones, yo no llevaría armas.

-¡Todos de espaldas contra la cristalera!- y taparon todos los agujeros que dejaban ver la calle, y desde la propia no se veía el interior del banco. Entonces oí un megáfono:
-¡Sabemos que están ahí! - ¡Salgan con las manos en alto!
-Y una mierda...- dije susurrando y agarrando un micrófono del sistema de megafonía del banco. -Señores policías... la situación está bajo control de mi banda, somos dieciseis y podemos llevar la situación perfectamente, y tenemos la suficiente munición y metralletas como para convertir a toda la gente que ven en el cristal, en una masa carnosa de sesos, huesos, cristales y plomo.- Y añadí en tono burlesco: y no querrán que eso pase, ¿me equivoco?...

Dejé el micrófono sobre la mesa y pensé <<espero que se lo traguen>>. Mientras terminaba de pensar esa frase, Corey apareció con cuatro bolsas, llena de dinero.

-¿Dieciseis?- dijo riendo
-Sí, no ven rl interior del banco- apunté, señalando a la gente.
-¡Señores!- se oyó de nuevo por los altavoces de la policía -¿Que es lo qeu quieren?

Cogí el micrófono de nuevo y hablé:
-Traigan dos furgones blindados, cuando estén aquí, hablaremos de nuevo...- dije apagando el micrófono.
-¡Vamos a ir en eso?- Pregunto Corey sorprendido.
-No, por ahí- dije señalando las escaleras qeu subían hacia el piso de arriba.
-¡Y que hay ahí?
Me acerqué para susurrarle al oído: unas escaleras que van a las alcantarillas, están en deshuso, no hay que preocuparse por la mierda.
-Muy listo Blackie- -Quédate aquí vigilando eso, voy a comprobarlo.

Me quedé con las bolsas de dinero y cuidando que nadie hiciese nada estúpido. Poco después Corey volvió y agarró dos de las cuatro bolsas, dejando las otras para mí. Cogí una y me la colgué a la espelada, la otra la agarré con mi mano izquierda, y con la derecha agarré la thompson.

-Ahora vuelvo, como algún hijo de puta se mueva y cuadno vuelva no esté en su sitio, le metere una bala entre ceja y ceja.- Subí las escaleras, crucé los pasillos, y bajé deslizandome por la escalera d emano qeu allí habia. <<La sala de caladeras>> pensé. Através de una supuesta puerta que no daba a ningún sitio, llegamos hasta el alcantarillado.
-Estos son los frutos que da el revisar cien planos distintos del mismo edificio, Corey, además, siempre hay qeu tener más de tres o cuatro planes alternativos.- Ycontinuamos nuestro camino hacia una escotilla donde aguardaba un coche que yo mismo había preparado. Abrimos el maletero, y guardamos todo lo "criminal" allí, excepto la pistola que siempre llevabamos encima.

No hay comentarios:

Publicar un comentario