miércoles, 19 de octubre de 2011

La decisión erronea que deseamos.

7 de diciembre de 1952, cerca de medianoche.

Mire por el retrovisor. Nada, sólo oscuridad. Me rasqué la cara. Antes había parado en medio de la carretera para afeitarme. Hacía ya horas que había anochecido, y ya estaba próxima la media noche. Por la carretera por la que ibamos, no había nadie, ni en un sentido ni en otro, sólo nosotros. Mientras seguia conduciendo, abrí la wantera con cuidado para no despertar a Corey, y saqué una petaca, llena, cómo no de Jack Daniel´s. Y le dí un buen trago, después la guardé en mi chaqueta. De el mismo bolsillo extraje mi paquete de cigarrillos. <<Pararé en la siguiente gasolinera, necesitamos gasolina>> pensé mientras me encendía un cigarrillo. No mucho tiempo después, vi una luz allá lejos en la carretera, estática, era una gasolinera. Paré el coche, y bajé de él, dejando a Corey dormir en su asiento. Llené el depósito, y entre en la gasolinera para pagar. Era un lugar pequeño y el dueño estaba dormido sobre el mostrador. pero se despertó al oirme entrar.
-Buenas, he llenado el depósito, y quisiera pagarle
-Ah!, sí, sí... claro- balbuceó mientras se colocaba la gorra y los tirantes de su peto vaquero. Su rostro estaba arrugado aunque no debía de ser mayor de 50 años. Me dijo la cantidad y le pagué, antes de que recogiese el cambio comenzó a hablar- Este tiempo y este trabajó me van a matar-
-Pues tenga cuidado- le dije sonriendo y recogiendo el cambio.
-¿Que le trae por aquí?- dijo cerrando la caja -Por esta carretera sólo hay un pequeño pueblo, una iglesia, alguna que otra casa aislada, y hay que cruzarlo para llegar a cualquier otro sitio, sería dar una vuelta un poco absurda...
-La verdad es que yo acompaño a mi amigo, que está durmiendo en el coche, hacemos negocios inmobiliarios, y su familia vive cerca del pueblo, venimos de paso, pero el último negocio se nos fue un poco de las manos, y ya sabe, las personas no se deciden nunca, ni cuando dicen que lo han hecho. No están nunca seguras de el camino que han tomado...
-Cúanta razón tiene usted señor, aquí donde me ve hace treinta años que decidí casarme ¡¡¡y no se si hice lo correcto!!! jajajajaja- cuando paramos de reirnos, me preguntó: ¿y usted?, señor, ¿está casado?
-No, la verdad es que no, no hay ninguna señorita que quiera decidirse erróneamente por mí...- hice una pausa sonriendole al suelo, y tomé aire -ah, pongame también un Marlboro, casi lo olvido- él se volvió para buscarlo y sacó dos.
-A este invita la casa, son sólo dos dólares...
-Muchas gracias...- dije agitando el paquete extra y mirando el bordado de su peto y leyendo su nombre -... Fred- Me dirigí hacia la puerta, y cuando estaba abriendo, habló de nuevo.
-No hay de qué... parece usted un buen tipo, de esos que aparentan algo que no son, quiero decir, y no me malinterprete, que usted no trata de aparentar nada, simplemente lo aparenta. Lleva el traje porque le gusta, no porque se dedique a la inmobiliaria o a lo que sea, probablemente si trabajase en esta gasolinera lo llevaría, su cara, a primera vista, y si no sonrie puede parecer la de un tipo duro, que es la primera impresión que me he llevado de usted, pero en cambio, y no digo que no sea un tipo duro, usted es más que eso... O eso opino yo... -Le sonreí desde la puerta -Pero usted no habla a malas, y si se calla las cosas, no lo hace para engañar o mentir, lo hace para no hacer daño, poruqe ama a las personas. Pero usted amigo, si que sabe que camino ha tomado, y porqué lo ha hecho. Y está seguro de ello. Créame, no suelo equivocarme...
-Gracias Fred...- -Buenas noches.- Y le sonreí de nuevo.
-Y seguro que alguna chica le elige "erróneamente" no se preocupe.  Buenas noches- Y se dio la vuelta para ordenar lo que había tras de sí.
Miré al suelo aún sonriendo, y tras unos tres segundos salí de la tienda y entré en el coche. <<La decisión errónea que deseamos>> susurré para mis adentros antes de poner de nuevo el coche en marcha y perderme en la oscuridad de la carretera.

8 de diciembre de 1952.

Me desperté y me levanté de la improvisada cama. Corey estaba en la de al lado, todavía durmiendo. <<Como duerme este cabrón...>>

Estabamos a las afueras del pueblo en una pequeña casa abandonada. Un día antes del robo escondí aquí una ranchera, durante la noche, cuando nadie lo vió, con ropa y comida para pasar el día hasta la noche siguiente. Por detrás de la casa pasaba un río y el suave ruido de la corriente resultaba de lo más agradable, aunque el frío dificultaba un poco su disfrute. Me cambié de ropa, poniendome un vaquero, una camisa blanca y encima un buen abrigo, recogí mi sombrero de cowboy de la ranchera, y fui a la parte trasera de la casa, donde se encontraba el río. Se me estaba enfriando la nariz, pero me daba igual, aquello era digno de ver, el rio, la nieve, los arboles con nieve a modo de sus caidas hojas... Y meneé la cabeza mientras sacaba un cigarro. Con un click el mechero se abrió y la pequeña llama comenzó a dar vida al cigarro. La primera calada me dio alas, mientras se llenaba la boca pude escuchar como suavemente se prendía el papel del cigarro, como se prendía poco a poco el tabaco. Comencé a sentir el humo bajando por mi cuerpo, invadiéndolo lentamente, llenando lo que otras cosas no pueden o no quieren, dandome el poco calor que necesitaba para olvidarme del frío, y cerré los ojos, para evitar que escapase, y lo retuve, no quise que me dejara, pero hay cosas a las que hay que dejarlas marchar, y lo expulse suavemente, para que no sufriera ni se deformase, pero el humo se llevó todo lo que había en mí. Y cuando quise volver a por él, ya se había esfumado.

Cuando lo acabé lancé el cigarro al agua, y volví sobre mis pasos hasta el granero, para centrarme en poner a punto el coche.

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